30 diciembre 2006

Momentos de una Reina

Sueño despierto intentando ocultar mis ansias de placer, por creer encontrarte en mis sueños.

Estúpido de mi, vuelvo a caer en lo absurdo de pensar que algún día me sorprenderás durmiendo la tarde entre hierbas y olivos y que al caer el sol, un suave manto de felicidad arrope a este animal tan extraño que llevo dentro, llamado corazón.
"No tengo tiempo para tener prisa"

Jonh Wesley, metodista y músico inglés

La siesta del desayuno

Dentro de los pequeños placeres, el levantarse por la mañana, desayunar y volverse a la cama es, sin duda, un regocijo típico de fin de semana.

A menudo tenemos días despertador, donde todas las cosas tienen su rutina mañanera y en ocasiones, tras gozar de unos minutos más de revolcones contra las sabanas, levantas tras un: "¡¡OSTIAS!!" y a correr que se hace tarde.

Nada como tomarse muy tranquilamente la mañana y para eso, mi hermana Nuria, es una especialista. Tan solo hay que escuchar su voz y mirar su expresión al contar, con casi delirio, la sensación que produce levantar de esta siesta.

Quién sabe, se podría sentar un precedente laboral, en el cual, comenzar el día supusiera empezar la jornada a las... 10h??

Sería magnífico

A mi padre

Tan simple como una vida es perder la conciencia de esta.

Vuelvo la mirada y te encuentro rezagado observando, como por primera vez en tu vida, el roto pavimento de una acera.

El sol justifica una sonrisa ante lo sombrío de mis angustias, cuando una nube de mar empapa tus mejillas y me comentas lo buenos que son los iones negativos que se cazan al borde del mar.

Una piedra en el camino rueda trás la mirada de quién se pregunta, lo maravillosa que sería la tarde si no fuese por el constante viento.

Recuerdos y más recuerdos embaucan a mi mente a reproducir lo que tus palabras comentan sobre ellos.

Siento tu observante mirada cuando una pregunta me entresaca de nuevo de mis rumiantes pensamientos; me preguntas qué me pasa y según comienzo a comentar distraes, con ojos muy abiertos, tu mirada trás una figura femenina que pasa de largo.

Al igual que supongo te costó ocuparte de mi desde niño, ahora me resulta complejo aceptar que se tornan los papeles y eres tu el crio desinhibido y curioso al que he de proteger.

Siento que te pierdo cuando soy incapaz de llevar la situación. Tan solo me apaciguan tus constantes comentarios sobre las cosas que te gustan o desearías hacer.

Te quiero padre.

23 diciembre 2006

Cuanto disfrutas viajando?

Siete en punto de la mañana en el auropuerto de Praha.

Es curioso ver la diferencia entre aeropuertos grandes y pequeños. En este puedes observar como amanece todo en general; los grandes nunca duermen... como yo, que después de diez horas en bus desde mi destino en Slovakia, solo he dormido 3 horas.

Mi cabeza cae una y otra vez contra la mesa en la cual estoy apoyado, dandome pequeñas escenas de lo que acontece a mi alrededor según pasan las horas. Miro el reloj y aún son las diez y pico...mi avión sale a la una del medio día asi que ahhhh Un gran bostezo me devuelve a mi somnolencia dando testimonio de cuan larga ha sido la noche y será el día.

Uno se va de vacaciones y vuelve aún más cansado si cabe de lo que pensaba!!

Siempre que vuelvo de viaje me "ataca" un cansancio mental derivado de la acumulación de acontecimientos y sensaciones, y en el fondo es lo que me incita a volver ha hacer la maleta cuanto antes.

¿Que soléis disfrutar más cuando salís por el mundo?

Cuando te hartas...

En ocasiones la vida llega a ser tan corta que nos pasamos largo tiempo pensando todo lo contrario y con ello ignorando lo ignorantes que somos.

He aprendido que a veces hay que mirar a un lado y ver lo que tienes y no mirar hacia adelante para soñar lo que quieres. Y a veces hay que mirar atrás para ver lo que tuvíste y quizás no cuidaste.

Observa lo que tienes, recuerda lo que tuvíste y busca lo que desees pero no olvides, que lo harás, que con ello cae la posibilidad que vuelvas a ser ignorante.

Aprende de lo que te pase y vive vive vive...

Pequeño placer

Se fragmenta el cielo en la lejanía y en el fondo de mi pecho un temblor siento.

Centellas en forma de lagrima vienen a descubrirse ante mi ventanal, solo cambiando su brillo cuando varía la perspectiva de quién las ve.

Quién siente el placer;
quién no lo conoce;
quién lo busca;
quién no siente el placer...

Ese centelleo crea un atisbo de felicidad que solo se conoce si sientes el placer;
quiénes sientan el placer lo comprenderán;
quiénes no lo conocen, lo querrán sentir;
y quién no lo siente en su voluntad queda disfrutarlo.

La tormenta

Pequeño placer

Sus sentimientos divagan entre bostezos mientras las sábanas se convierten en complices del inevitable dormitar.

Horas de sueño imposibles que buscan apoderarse de una mente convulsa y que a veces, consiguen ser excitantes experiencias a los sesos que los crean.

Dormitar suscita opiniones al respecto que indican, que dormir una determinada serie de horas es saludable. Que lo nombre yo tiene su guasa!

También es verdad que, en ciertas ocasiones, forzamos el sueño a caer sobre nosotros para intentar involucrarnos en esa bonita experiencia que genera nuestro cerebro cuando dormimos y con ello buscarnos en nuestros sueños.

Es complicado, pero resulta curioso de lo que es capaz de hacer nuestra mente, recuerdos y sensaciones a través de sueños.

Seas bienvenid@ a mis sueños.